APRENDE A RESOLVER TUS CONFLICTOS

Aprende a resolver tus conflictos

APRENDE A RESOLVER TUS CONFLICTOS

El Conflicto es un aspecto cotidiano y ocupa un lugar relevante en nuestra vida. Aprender a resolver tus conflictos, de hecho, puede configurarse en una oportunidad de crecimiento y cambio. Es por esto que lo mejor que podemos hacer es aprender a solucionarlos de forma adecuada y creativa.

Los conflictos son inevitables, las elecciones en la vida también. Es importante estar preparados para afrontar las relaciones humanas y las decisiones relevantes entendiendo que debemos equilibrar nuestros deseos y expectativas con las de los demás.
No existe problema cuando no hay más que una solución; pero habitualmente hay muchas soluciones entre las cuales elegir.

CONFLICTO Y TIPOS DE AGRESIÓN

Cuando tenemos un conflicto interpersonal, como en la mayoría de las situaciones a las que nos enfrentamos cotidianamente, sale a flote nuestra naturaleza instintiva o animal.

  1. Las personas al igual que los animales,  llevamos a cabo una de las dos estrategias que tienen los animales, en la selva, para enfrentar sus problemas de supervivencia, es el ataque o desplazamiento agresivo. Para ello, dependiendo del animal que se trate, se emite una gran cantidad de conducta en amenazas y señales, sobretodo en la defensa de la territorialidad. El hombre también muestra la tendencia agredir ante el conflicto y es más probable que lo haga si está en su propio territorio.
  2. La segunda estrategia, en caso de un conflicto de supervivencia, es la huida o el escape. Si se logra sobrevivir de la situación, se aprende a repetir la estrategia, pero también se aprende a temer a la situación o a las señales de peligro que implica la misma.

Para atacar, pero sobretodo para huir se necesita elevar el metabolismo y tener los músculos y todos los sistemas preparados. Esto se logra mediante el disparo de hormonas desde las glándulas suprarrenales, en respuesta a la orden central del Sistema Nervioso. El corazón late velozmente, respiramos con rapidez, se incrementa la circulación periférica, aumenta la presión arterial, se paraliza la digestión, etc…

Esto nos trae peligros de enfermedad, pues ya no vivimos en la selva. Algunas enfermedades a desarrollar serían:

Diabetes Mellitus.- Pues se incrementan los niveles de glucosa en la sangre como consecuencia del estrés psicobiológico.

Hipertensión Esencial.- La tensión de los músculos provocada por los disparos de adrenalina y noradrenalina, presiona las paredes de las venas y las arterias, elevando sensiblemente los niveles de la presión arterial.

Neurosis.- La persona que se encuentra en problemas, desarrolla ansiedad que se manifiesta con tensión muscular y con fenómenos cognitivos de torpeza y déficit. Hay mal humor y se dan respuestas de mucha desesperación o de franca depresión.

“El camino de huir o querer escapar de los problemas, nos lleva a aislarnos, a tomar una ruta de escape como el alcoholismo o la drogadicción (tabaquismo, automedicación). La mayoría de las personas que toman ésta ruta terminan acudiendo a los profesionales de la salud mental. Además, es probable que desarrollen enfermedades psicofisiológicas (en la piel, en el aparato digestivo, etc) y que vivan una vida miserable llena de temores e inseguridad.”

La Agresión es un comportamiento que tiene una función adaptativa y que ha permitido la supervivencia del más apto, como mecanismo de selección natural, pero en nuestro medio social y laboral adquiere una connotación indeseable.

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GUÍA SOBRE DUELO INFANTIL

DUELO INFANTIL: EL NIÑO Y LA MUERTE

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El duelo infantil es una realidad que debe enfrentarse. Ningún niño es demasiado pequeño para darse cuenta de cuándo una persona importante ya no está allí.

Los adultos a menudo tratamos de proteger al niño contra el dolor evitando hablar de lo sucedido. Además, los niños suelen estar excluidos en la expresión de sus sentimientos (se les deja solos o se les evita toda expresión del dolor). Cuando los niños sufren una pérdida, comúnmente se les ofrece un sustituto (algo que sustituye al objeto perdido), negándoles así la posibilidad de apreciar los beneficios que obtenían del objeto perdido y de la expresión, vivencia o afrontamiento de su dolor. El “sustituto”, ya no como amortiguador de su pena y dolor, se convierte en un distractor de la realidad que ha observado, pretendiendo evitar así, cualquier dolor. Cuando los niños preguntan sobre la muerte, no se les suele ofrecer respuestas sencillas y sinceras mediante comprensión y cariño como cuando preguntan sobre otros aspectos habituales,  en lugar de esto, los adultos suelen sentir aprensión, es decir, se preocupan indebidamente y se les olvida que en la vida cotidiana, los niños pasan por bastantes situaciones en las que experimentan sensación de pérdida con diversos grados de aflicción; por ejemplo, la muerte de una mascota.

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Por otra parte, cuando se produce una muerte en la familia se presenta un fenómeno muy común: aquel en el cual los niños son extraídos del entorno familiar inmediato (se les lleva a otra parte para que no presencien el dolor y no se angustien) mientras que los adultos se dedican a sufrir su propia pena prescindiendo de consolarlos.

La forma en que el niño se adapta a la pérdida de algún objeto real o imaginario depende de muchos factores:

  1. La edad del niño en el momento de la pérdida;
  2. Características del objeto perdido: si se trata del padre, de la madre, del hermano, de la mascota, del juguete, etc.;
  3. Relación particular del niño con el objeto perdido (grado de apego o familiaridad con lo perdido);
  4. Las características de la pérdida (repentina, lenta o violenta);
  5. Sensibilidad y ayuda de los miembros supervivientes de la familia ante sus sentimientos y necesidades emocionales;
  6. Su propia experiencia de pérdidas anteriores;
  7. Su herencia familiar, enseñanza religiosa y cultural;
  8. Actitud que ha adquirido (aprendido) a través de la observación de la reacción de sus padres, otros adultos y compañeros ante la muerte de otros.

¿Es tu primera sesión de terapia?

¿Es tu primera sesión de terapia?

Si has decidido afrontar aquello que te hace daño poniéndote en las manos de un psicólogo, es habitual que surjan sentimientos de ansiedad y miedo, iniciar un proceso de cambio y de afrontamiento va necesariamente unido a una movilización de nuestro organismo y esto puede asustar, acepta que puedas pasar por estados de preocupación y vergüenza, esto es totalmente normal.

Mi función es facilitar que puedas sentirte lo más cómodo/a posible, para que puedas expresarte libremente, se trata de que juntos creemos un buen vínculo terapéutico.

Fritz perls