Plaga contra las personas tóxicas, ¿pero existen?

 Plaga contra las personas tóxicas, ¿pero existen?

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Llevo aproximadamente tres años leyendo en las redes sociales y periódicos, también escuchando en la televisión y en mi entorno más cercano que hay personas tóxicas que hay que evitar, negándoles el saludo, la palabra e incluso consideran que es mejor identificarlas lo antes posible para no tener ningún tipo de contacto, ya que, podrían intoxicar nuestras vidas.

Supuestamente, estas personas pueden contagiarnos de mala energía, de negatividad, de envidia, de tristeza o contagiarnos de sus desoladoras vidas llevándonos arrastras a un pozo lleno de quejas. Así que se nos aconseja que huyamos lo más pronto posible para que no nos compliquen la vida con su virus de frustración y apatía.

He leído de todo con respecto a las personas tóxicas, parece que el mundo está plagado de ellas y lo que debemos hacer es protegernos y alejarnos de estas personas, significando esto, no un abandono en sí hacia ellas, sino dar un tirón de orejas metafórico para que se ocupen de tomar las riendas de su vida.

Y yo me pregunto, ¿las personas tóxicas existen?, ¿nos hemos intoxicado todos?, ¿hay un menor o mayor grado de toxicidad dependiendo de la persona?, ¿nos gusta hablar de gente tóxica para no ver nuestra toxicidad?, ¿de verdad la toxicidad es contagiosa?, ¿somos individualmente tóxicos o es la sociedad tóxica?, podría seguir y seguir preguntándome sobre la toxicidad humana, es un tema realmente interesante.

Así es vivir con Depresión.

ASÍ ES VIVIR CON DEPRESIÓN


Suena el despertador. Sigo en sueño profundo. Vuelve a sonar. Su sonido se integra en mi sueño, así que, sigue sonando. Empiezo a despertarme, poco a poco voy siendo consciente que ese sonido proviene de fuera, mi cuerpo pesa mucho, está completamente hundido. Hace frío y empiezo a moverme entre las sábanas. Consigo estirar el brazo y parar el despertador. Me doy la vuelta, no puedo conmigo, no tengo energía, me cuesta abrir los ojos, me molesta la luz. Mi cuerpo está hundido. Mi voz interna me habla: ‘levántate son las once de la mañana, ¿qué estás haciendo con tu vida?’ pero mi cuerpo pesa tanto.

Me duele el pecho, anoche cuando me acosté ya me dolía. Noto mis párpados hinchados, lloro sin motivos y no puedo evitarlo, conecto con la tristeza de nuevo y poco después noto una lágrima en mi mejilla. Vuelvo a moverme entre las sábanas y me obligo a salir. Salgo de la cama y arrastrando mis pies llego al baño, me miro al espejo. ‘¿Qué voy a hacer contigo?’ me digo.

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